Del caos al equilibrio - Capítulo I

Ninguna persona en el mundo quiere tener ansiedad, sobrepeso o mala salud, tampoco quieren recibir críticas destructivas por su cuerpo, hasta ahora no he conocido ninguna que me diga que si quiere tener alguna de las 3 o que le encanta escuchar opiniones de su cuerpo. ¿Y tú?

Mi proceso de cuidarme despertó muy temprano, a mi alrededor siempre tenía personas enfermas, entonces eso me daba un poco de temor, no quería parecerme, tenía el pensamiento constante de que quería estar sana siempre, descubrí el ejercicio, pero lo odie en plena adolescencia, comer sano era difícil porque podía comer lo que había en casa y para ese entonces como seguro tú lo viviste yo también, se comía lo que decían tus cuidadores, no había posibilidad de escoger.

Así que comía menos de todo aquello que me servían, para no engordar y mantenerme saludable, según lo que creía en ese momento era sano, pero hoy por hoy entendió que eran más carbohidratos que otra cosa lo que consumía.

Comencé a dejar de desayunar y así me iba al colegio, luego deje de cenar, lo que todos saben, mi glucosa estaba en el suelo y un día me desmaye, tuve deficiencias nutricionales, así que retome el desayuno, pero me aterraba la cena.

Pasar del caos al equilibrio fue un proceso complicado, como hoy en día se ve en redes sociales la crítica destructiva, en ese momento con poco internet y cero redes igual existía, opinar sobre el cuerpo, sobre supuestos defectos de una persona es delicado, sobre todo en el proceso de desarrollo de aquel ser humano, si yo también estuve allí, "tienes demasiadas piernas, demasiadas caderas, tu trasero no cabe en ese pantalón".

Aceptarte, no se trata de no trabajar en lo que quieres mejorar, no se trata de resignarte, se trata de que pongas límites a las creencias que no te pertenecen, se trata de que te escuches a ti y silencies el ruido exterior, desde ese punto comienzas a trabajar en ti en tu amor propio.

Te quiero ayudar, así que te voy a dejar este ejercicio que te hará ver esas creencias limitantes que no te pertenecen:

Toma papel y lápiz, siéntate en un lugar tranquilo, donde sabes que no tendrás interrupciones.

Escribe todas las cosas que te incomodaban que te decían de tu cuerpo cuando eras una adolescente, incluso lo que te dicen ahora. Una vez hayas escrito todo, cuestiónalas, pregúntate es real, lo crees tú realmente.

Lo que creas que si es cierto para ti, subráyalo e identifica como puedes trabajarlo, si no te gusta.

Pasa a una libreta esas creencias que quieras trabajar, que son realmente tuyas y el reto deséchalo.

Te sentirás mejor, no me creas, compruébalo haciendo el ejercicio.

Nos vemos en el próximo capítulo.

¡Un abrazo!

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👋 Soy Vanessa Prieto, Coach nutricional holístico...

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